* RESEÑA
Hoy 17 de diciembre de 2025 ha tenido lugar en el Ateneo de Madrid la celebración oficial del décimo aniversario de la Ley 13/2015 sobre georreferenciación de las fincas registrales y coordinación con el catastro.
En en dicho acto ha sido impuesta a don Fernando Aragón Amunarriz , Director General del Catastro, la medalla concedida por el Colegio de Registradores de España
* ENTREGA DE LA MEDALLA DEL COLEGIO DE REGISTRADORES A D. FERNANDO ARAGÓN (Director General del Catastro)
* Palabras de D. Fernando Aragón:
“Autoridades, registradores, gerentes del Catastro, compañeros, amigas y amigos, buenos días. Recibo esta medalla con mi más sincero agradecimiento y sobre todo con una profunda emoción. Es un honor inmenso, no solo en el plano profesional, sino en el personal también. Es un reconocimiento que agradezco de corazón, que asumo con orgullo, compartido con humildad y con una enorme responsabilidad.
Quiero agradecer al Colegio de Registradores y a quienes han impulsado esta distinción: A Luis Benavides, María Emilia Adán, en quien personalizo a estas personas que lo han impulsado. Y gracias por la generosidad, por el afecto con el que se me entrega y también por el simbolismo que significa y que encierra este reconocimiento. El Catastro y el Registro estamos unidos compartiendo esta enorme colaboración leal e imprescindible.
Esta medalla no me pertenece a mí solo; pertenece a todo el personal del Catastro que ha trabajado con constancia, con rigor, y también a todos los registradores y registradoras comprometidos con la coordinación. Y, por supuesto, pertenece, en definitiva, a todas las personas que han entendido que el interés general está por encima de las inercias y de las visiones parciales.
Hoy celebramos los 10 años de la entrada en vigor de la Ley 13. En estos 10 años creo que hemos avanzado mucho, muchísimo. No sé si es cierto que hemos avanzado más que en los últimos 100 años de relación que hemos tenido entre el Catastro y el Registro, pero lo que sí que creo es que este avance no tiene marcha atrás.
Me viene el recuerdo de los inicios, de los orígenes, de las reuniones, de las conversaciones, de los diálogos en los que se sabía que no era fácil y podía haber dudas de que esta coordinación pudiera llevarse a cabo, con dos instituciones que, bueno, habíamos trabajado un poco en paralelo, sino en alguna ocasión más bien de espaldas.
Y esa duda no estaba equivocada, porque, aunque Catastro y Registro en todos estos años hemos compartido territorio y hemos compartido ciudadanos, el lenguaje e incluso a veces los objetivos y la misión era exactamente la misma.
Así, esta ley nació con un objetivo claro y ambicioso. Se ha comentado, en unas palabras dichas antes de mi intervención, reforzar la seguridad jurídica mediante la coordinación Catastro y Registro, con el fin último del ciudadano, que es el que tiene que recibir esta mejora de esa seguridad jurídica.
Pero también se ha comentado que la aplicación de la ley se veía que no era fácil, ni técnica ni jurídicamente. Por eso se podría pensar que su aplicación práctica sería complicada, si no imposible.
Pero en estos 10 años que han pasado, yo creo que podemos decir que se ha demostrado lo contrario.
En estos años hemos aprendido mucho, porque la sola ley que obligaba a este entendimiento, a esta coordinación tan esperada, solo por la aprobación de la ley no era suficiente. Había que generar esta confianza con generosidad, con diálogo, con aprendizaje. Todos hemos tenido que aprender: los profesionales, las validaciones gráficas; ha habido que cambiar hábitos, aprender nuevos lenguajes y nuevas responsabilidades. Y uno de los logros más importantes está precisamente en que se ha llegado a una representación única de los inmuebles.
Cada finca, cada parcela, tiene que tener una única geometría, una base cartográfica común que refleje la realidad física del territorio. Esto supone un cambio importante, pues significa que hablamos el mismo lenguaje espacial, que se reducen incertidumbres, que evitamos y que damos coherencia al sistema. El destinatario, claro, es el ciudadano, porque esta coordinación se ofrece al ciudadano para darle mayor seguridad jurídica, simplificar trámites, reducir costes, evitar conflictos, y generar confianza.
Detrás de todo esto hay una persona, hay una historia personal, una familia, un proyecto vital o lo que sea. No obstante, sería ingenuo pensar que la ley lo dejó todo resuelto. Ya he comentado, y se ha comentado, las complicaciones que tenía. Quedaban cuestiones abiertas, dudas. El día a día nos ha ido reconociendo y revelando cómo teníamos que ir afrontando estos retos.
Y se ha desarrollado gracias a esta colaboración generosa, buscando soluciones conjuntas. Por eso, las soluciones conjuntas que se han comentado, yo creo que son unos verdaderos ejercicios de cooperación institucional: una al principio, luego otra más cercana en el tiempo. Han permitido aclarar procedimientos, homogeneizar los criterios, y dar seguridad a los operadores, tanto jurídicos como técnicos. Quiero aquí detenerme un momentín para expresar un agradecimiento especial a todas las personas y equipos técnicos y jurídicos que han hecho posible este avance. Aquí veo caras de los tiempos iniciales, porque luego han continuado. Algunos estarán en las mesas que continuarán a continuación, pero todas estas personas han sido protagonistas en este avance y con esta vocación de servicio ejemplar. Sin ellos, sin todas estas personas que han colaborado, hoy no tendríamos nada que celebrar.
Y ya mirando al futuro, este acto es casi un punto y seguido, porque tenemos por delante un reto, yo diría que apasionante: le denominamos el Plan de Convergencia entre el Catastro y el Registro. Este plan, yo creo, lo que tiene en el fondo en mente es esa coordinación plena. Sabemos que, sobre todo en estos años, hay representaciones que no son exactamente coincidentes.
Estamos a la vista de todos, sea en el Catastro, sea en el portal del Registro. Y ahí estamos haciendo un verdadero esfuerzo para que las únicas diferencias que existan sean cronológicas, las que se dan por cuestiones temporales y por cuestiones explicables. Pero las demás tenemos que hacer ese esfuerzo para ajustar más, y en eso yo creo que nos ayuda el avance tecnológico: los datos, seguro que la inteligencia artificial y los nuevos modelos de gestión.
Pero todo esto, sin lo que nos ha permitido avanzar en estos últimos años —que es la voluntad de colaborar de las personas y la generosidad—, tampoco sería posible. Por lo tanto, yo creo que esta nueva etapa la tenemos que afrontar con la ilusión del primer día y con la certeza de que el Catastro y el Registro están condenados, en el mejor sentido de la palabra, a entenderse, porque comparten una misión esencial: proteger los derechos del ciudadano y garantizar la seguridad jurídica. Y ya finalizo, como empecé: esta medalla es un honor que agradezco profundamente, pero sobre todo es un símbolo. Y se manifiesta en que hoy estamos aquí juntos, Catastro y Registro, demostrando lo que hemos sido capaces de alcanzar y de lo que aún nos queda por lograr. Gracias al Colegio de Registradores por este reconocimiento. Gracias a los profesionales del Registro y del Catastro por su compromiso.
El futuro que tenemos por delante lo tenemos que seguir afrontando juntos. Muchas gracias.”
* MESAS REDONDAS:
Tras ello, se ha celebrado dos mesas redondas, con la siguiente composición y temática:
















































