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Contenidos útiles para la práctica registral._Edita: Joaquín Delgado Ramos (Registrador de la Propiedad y Notario)

TITULAR:

CHARLA JOAQUIN DELGADO SOBRE I.A. (Tenerife 12-3-2026)

Contenido:

Transcripción resumida mediante I.A. de la grabación de la charla:

 

Intervención Inicial y Presentación

Joaquín, notario, registrador y el ángel de la guarda de los registradores con RegisPro.es. Colabora con la Dirección General de Catastro y de Seguridad Jurídica y Fe Pública; es una de las personas más inteligentes del cuerpo y es un placer escucharle. Cuando quieras, puedes hablarnos del mundo jurídico en general, de los registros, o hacer alguna acotación sobre lo expuesto.

Intervención de Joaquín: La Inteligencia Humana vs. Artificial

Joaquín:

Muchas gracias. Quería empezar con un agradecimiento a Carlos y a todos los compañeros por la invitación y el cariño con el que me habéis recibido. Me encantaba la idea de volver a Tenerife, donde vivimos unos de los mejores años de nuestra vida; estábamos deseando volver. Agradezco que me hayáis pedido hablar de un tema que me apasiona, y ofrezco mi pésame a los demás asistentes, ya que a todos nos habría gustado seguir escuchando a Juan Guillermo.

Me toca descender de lo general a lo particular y poner algunos ejemplos de la aplicación de la inteligencia artificial en las profesiones jurídicas. Matizo que lo que voy a exponer son simples experimentos que hace un registrador de pueblo con una aplicación económica, los cuales nos muestran la cantidad de cosas que se pueden hacer, aunque las posibilidades reales y los requerimientos de seguridad por parte de las corporaciones son mucho más avanzados. Pero antes de entrar en lo particular, es inevitable empezar con una pequeña divagación.

Si hablamos de inteligencia artificial, partimos de la inteligencia humana. Se trata de analizar las características esenciales que definen a un ser humano inteligente y ver en qué medida hemos sido capaces de proyectarlas en la IA.

Creo que podemos hablar de cinco características.

La primera es capturar datos; aunque los humanos tenemos cinco sentidos, hemos creado máquinas capaces de capturar información que nosotros no podemos percibir, como ocurre con la gran cantidad de parámetros tecnológicos en un análisis de sangre.

La segunda gran capacidad es analizar esa ingente información. Los humanos tenemos una capacidad mental limitada, nos saturamos rápido o nos cansamos. Las máquinas, en cambio, tienen una capacidad de análisis matemático inagotable para categorizar y ponderar datos. Por tanto, capturando y procesando datos, las máquinas son infinitamente mejores que los humanos.

La tercera capacidad esencial es la memoria. Si la información analizada no se memoriza de manera fiable, el proceso no sirve de nada; además, la memoria permite analizar datos futuros en función de los pasados. En este aspecto, las máquinas nos superan con memorias absolutamente fiables y recuperaciones exactas, mientras que a los humanos nos cuesta mucho aprender y recordar.

La cuarta capacidad es generar una respuesta ante la información capturada, analizada y memorizada. Estas respuestas pueden ser predeterminadas, semicondicionadas o absolutamente creativas e innovadoras, aunque toda creación humana se basa en los datos procesados a lo largo de la vida. Las máquinas también poseen esta capacidad de generar nuevos contenidos, como escribir novelas o componer música, superando al ser humano en casi todo.

La última gran clave de la inteligencia humana, no del ser humano individualmente considerado, sino del género humano,  es compartir el conocimiento. Los humanos hemos desarrollado el lenguaje, la escritura y sistemas educativos para que las nuevas generaciones asimilen el conocimiento previo. En esta técnica, las máquinas también nos superan ampliamente, ya que están interconectadas y comparten información al instante.

Para mí, hoy en día los humanos hemos sabido implantar esas cinco capacidades esenciales en las máquinas de manera mucho más potente. Lo que nos queda, y aquí enlazo con las preocupaciones actuales, es la última esencia de la inteligencia: tomar conciencia de uno mismo y tener voluntad propia. Tener conciencia propia significa que un ser inteligente no se dejará eliminar por otro competidor y priorizará su supervivencia. Quiero y necesito creer que la inteligencia artificial es una herramienta al servicio de los humanos. Pero podría ocurrir que los humanos nos convirtamos en herramientas de la inteligencia artificial, y que ésta tome conciencia, nos utilice para mejorar y, si suponemos una amenaza, decida prescindir de nosotros. Por eso, a nivel global, la inteligencia artificial me aterroriza. Si tuviera un botón para paralizar totalmente su desarrollo lo pulsaría ahora mismo, porque necesitamos varias generaciones para asimilar esta tecnología. Si dejamos que siga adelante, tiene peligros horrorosos.

 

* Aplicaciones Prácticas en el Ámbito Jurídico y Registral

Sin embargo, como la utilizan nuestroso “vecinos jurídicos”, abogados y jueces etc, todos nos vemos obligados a usarla; es la pescadilla que se muerde la cola. Hay que aprovecharla en la vida diaria porque supone una ayuda impresionante, al igual que aprovechamos los coches o los aviones en lugar de ir andando. Es como tener un equipo inagotable de becarios y premios Nobel trabajando gratis para ti.

En el ámbito jurídico podemos mejorar nuestra productividad y la calidad del sistema jurídico.

La primera aplicación práctica es en el aprendizaje y la docencia.

La IA nos ayuda a formarnos, a entender nuevas leyes y, mediante lenguaje natural, a generar aplicaciones web, cuestionarios y exámenes tipo test para formar a empleados o funcionarios. Además, los legisladores deberían utilizarla para gestionar la diarrea normativa con la que nos inundan. La IA podría ayudar a codificar, extraer la esencia de la normativa y prever las consecuencias económicas y jurídicas de las reformas, mejorando la calidad de las leyes.

En el ámbito estrictamente registral, la inteligencia artificial es fantástica analizando la información de los documentos de entrada, incluso imágenes o fotocopias, gracias a técnicas de OCR que extraen el texto y los datos. También nos ayuda a extraer información de nuestro archivo registral. Cuando llega un documento sobre una finca antigua con información literaria, la IA es capaz de redactar un texto refundido con la descripción actualizada de la finca y las titularidades vigentes, detectando qué inscripciones siguen activas y qué vigencia tienen las cargas. Permite extraer la información y presentarla en resúmenes o en ficheros XML, transformándola en datos estructurados para alimentar los programas de gestión registral de manera totalmente fiable.

Además de la extracción, realiza un análisis comparativo y de calificación entre el documento entrante, el registro y el resto del ordenamiento jurídico. Detecta incongruencias internas de manera automática, como cuotas de propiedad que no suman 100, discrepancias urbanísticas o fechas incorrectas en la escritura. Presenta un listado de posibles incongruencias que el humano revisa para confirmar o descartar si constituyen un defecto. Una vez identificados los defectos reales, la IA ayuda a redactar la fundamentación jurídica, basándose en las fuentes proporcionadas (como la doctrina de la Dirección General) y aportando los enlaces para verificar la información.

La IA será capaz de calificar documentos con un altísimo porcentaje de éxito si se la entrena adecuadamente indicándole los requerimientos específicos (formales, fiscales, urbanísticos y civiles) de cada contrato. Si la calificación es positiva, la máquina ayuda a despachar el documento, adaptando la estructura de la escritura notarial a los parámetros de las inscripciones registrales. También nos asiste para redactar certificaciones con la situación registral resultante. La IA es un colaborador fantástico en el que delegar el trabajo tedioso, y su fiabilidad se ganará día a día, igual que la de los empleados.

Uso por Jueces y la Creación de Bases de Datos Propias

En el caso de los jueces, la inteligencia artificial también es de gran ayuda. Puede analizar demandas y contestaciones, relatar los antecedentes de hecho y centrar las cuestiones jurídicas a resolver. Bajo la supervisión del juez, se le pueden pedir propuestas de autos, providencias o sentencias. No para que el juez se desentienda, sino como una herramienta que colabora en la labor decisoria.

Hoy en día, las búsquedas en las bases de datos jurídicas ya no son simplemente booleanas, sino semánticas: la IA relaciona conceptos similares y permite búsquedas en varios idiomas. Ya no es necesario uniformar los datos; puedes subir un PDF o un vídeo y la IA lo procesa, lo etiqueta y lo convierte en texto inteligente. Además, puedes interactuar con lenguaje natural y hacer preguntas complejas, como qué cambios de criterio ha tenido el Tribunal Supremo, obteniendo respuestas precisas.

Es fundamental que la información subida a estos sistemas esté securizada y encriptada. Ahora existe la posibilidad de crear bases de conocimiento propias (“contenido propietario”) donde los profesionales pueden subir resoluciones, sentencias o dictámenes confidenciales con la garantía de que los datos no serán accesibles a terceros ni saldrán de la jurisdicción española. Todo lo que quiero hacer con la IA se puede lograr de forma económica, y las corporaciones están trabajando para implementarlo de forma segura.

Finalizo reiterando que necesito creer que la IA será siempre una herramienta a nuestro servicio. Animo a utilizarla porque, a nivel microeconómico, quien no la use se convertirá en un discapacitado comparativo y será menos productivo; aunque a nivel macro, pediría a los gobiernos que paralicen esto por su peligro para la humanidad.

Moderador: Muchas gracias, Joaquín, tu ponencia ha sido magnífica, muy clara e ilustrativa.

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